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March 05 Pensamientos¿Qué nos queda cuando perdemos todo aquello por lo que hemos luchado? ¿Qué debemos hacer cuando aquello que nos ha hecho inmensamente felices se va?
Cuando te encuentras en ésta situación lo único que haces es pensar y pensar y pensar "¿por qué ha pasado todo ésto?", "¿que he hecho mal?", "¿en que he fracasado?"... Si consigues encontrar la respuesta al menos es cierto alivio el que encuentras, ya que conoces la forma de evitar que te vuelva a suceder lo mismo en un futuro, pero, ¿y si no encuentras la respuesta por más y más que lo piensas?
Que siempre he sido un tipo solitario lo saben todos aquellos que me conocen, pero que la soledad es mala consejera es algo que he aprendido con la vida. Es por eso que cuando por fín esa soledad queda despejada, te aferras a ese rayo de luz con todas tus fuerzas, depositando en él todas las esperanzas de una vida mejor y luchando porque eso sea factible.
Pero no, hay otra cosa que también me ha enseñado la vida, y es que cuando alguien nace bajo la estrella del eterno perdedor, está marcado de por vida a vivir bajo ese designio. Lo demostré una vez hace mucho tiempo, lo volví a comprobar no hace tanto y lo he aceptado hace apenas medio mes.
Y es desde ese momento desde el que me siento totalmente solo, matizo ésto, solo en el sentido de desamparo total, ya que desde aquí tengo que agradeceros a Varius, Coris, Izo, Bea, Aroa, Teresa, Chema y otras personas que se preocupen tanto por mí, de verdad que no tengo palabras para expresaros la gratitud hacia lo que estáis haciendo simplemente escuchándome. La soledad que siento es por el vacío interior que tengo desde que todas mis esperanzas, ilusiones, alegrías, emociones y ganas de seguir adelante se han esfumado de golpe y porrazo y sin que pudiera hacer nada por evitarlo.
Desde el momento en el que me dijiste que no me quieres, que no hay nada ya por lo que luchar y que no puedo sino olvidarme de ti, de tu carita preciosa, de tus ojazos que desde siempre me han embaucado, de tu sonrisa, de tu vocecita que tanto me gusta escuchar, de airearte tu melena, de abrazar a la niña que más he querido en mi vida entera y a la que más quiero y de luchar por seguir haciendo que se sienta especial y la niña más querida de este mundo, no siento más que un inmenso vacío en mi interior. Vacío que no hay forma de llenar, ya que no hay nada que me llene más que saber que después de un día de trabajo voy a volver a verte, y si no a escucharte al menos, pero que sé que estás a mi lado. Ésa es la soledad que siento y la que no se cómo evacuar. La soledad que más duele, la de saberte ignorado y rechazado por aquella persona a la que amas sin reparos y lo peor de todo, sin saber el POR QUÉ.
Me has hecho inmensamente feliz, me has hecho volver a sentirme vivo, volver a tener un motivo sólido por el que tirar adelante cada día aparte de simplemente sobrevivir a ver qué viene. Ver la carita llena de ilusión que tenías cuando íbamos de camino a Valencia es la mayor de las alegrías que me he llevado en los últimos años, que me abrazaras era como estar en un sueño, llevar una vida a tu lado era algo que me ha hecho llorar de alegría por vez primera en toda mi vida, ya que me ha llenado de esperanzas. Pero ahora todo eso queda en el recuerdo.
He sacrificado todo por ti, desde el ir al gimnasio porque me quitaba tiempo para compartirlo contigo, hasta algunas de mis aficiones, como inflarme a cerveza y pelotazos con los amigos sin más solo porque me dijiste que no te gustaba que bebiera. He planificado una vida junto a ti, me he replanteado el sueño de juventud de formar una familia, pese a que mantuviera la imagen de decir que descendencia yo ni a tiros, he querido cambiar de coche para poder llevarte con mayor seguridad y comodidad a mil y un sitios, casualmente planteaba la compra de un Seat León que, si es que lo lees siquiera, sabes que no termina de gustarme solo porque sé que a ti te encanta, he estado mirando en varias agencias el viaje que quieres hacer a Egipto para regalártelo de sorpresa en un futuro, me he desvivido por ti, llamándote a diario, mandándote mensajes, tratando de pasar la mayor parte de mi vida a tu lado, pero todo esto no ha servido de nada.
Tan solo me has acusado de ser un celoso, acusación totalmente fundada si me dices que con "X" tengo que tener cuidado y que "Y" te está tirando los trastos en el trabajo, de ser inseguro, lo cual te he explicado bien claro en la carta que te dí en mano y que he invadido tu libertad individual, cuando sabes de sobras que siempre has hecho lo que has querido sin dar explicación alguna y que tampoco te la he pedido, ya que siempre he querido que a mi lado te sintieras libre de hacer lo que te apeteciera en cada momento. Nuevamente te he rebatido los argumentos que me dijiste que te molestaban de mí, argumentos que aceptaste en el momento en que dijiste esas dos palabras tan devaluadas a día de hoy, como son el "te quiero". Esa frase SÓLO se la he dicho a quien de verdad me ha suscitado ese sentimiento, que en éste caso habéis sido Toñi, otra persona que por motivos de privacidad no voy a mentar su nombre, pero que sabes quien es y a ti, mi niña, mi Yoli.
Escribo todo esto no como "carta", sino como reflexión personal. Ahora mismo mi cabeza es un hervidero de sentimientos, esperanzas nuevas que nacen y mueren cada día, querer recomenzar con mi antigua vida y no saber cómo hacerlo, querer saber de ti y no poder hacerlo por tener miedo de llamarte y molestarte, o abrírte conversación e incordiarte.
Definitivamente, y teniendo en cuenta todo este acto de mi vida y los anteriores sobre los que he podido bajar el telón, pese a que nunca ha bajado del todo, he llegado a la conclusión anteriormente citada: el fracaso y yo somos uno. He fracasado como pareja, como persona y como todo lo que se pueda fracasar. Ni siquiera he sabido mantener una sonrisa en la cara de una niña de 18 años. Soy un maldito perdedor, un fracasado de la vida.
No tengo fuerzas para nada ahora mismo, ni siquiera para ir al gimnasio. No me apetece ni conducir siquiera, estoy perdiendo kilos a espuertas y prácticamente no duermo, en el fondo me está bien empleado: ahora sé por lo que hice pasar a Toñi cuando la dejé, tuviera mis razones de peso para ello o no. Posiblemente, ésta sea la última entrada de este space, ya que ni siquiera se de qué diantre hablar y tampoco es que tenga particularmente ganas de estar atento al mismo.
A los que habéis estado ahí y a los que leáis ésto, gracias. Necesitaba desahogarme y ha sido la única forma que se me ha ocurrido.
P.D.: Espero sincéramente que algún día pase todo esto, vuelva a leer este tochazo y me ría, pero siendo sincéros, no lo veo ni medio factible. Que os vaya bien a tod@s. Calintz. Comments (6)
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